Nadal llega sin "virgen" al césped de Wimbledon, con apenas 59 minutos de juego en su debut en Halle cuando cedió a las primera de cambio en primer ronda. Por si esto fuera poco, llega pendiente de conocer el rendimiento real que le permitirá su espalda y por ende, la efectividad de su saque, vital en la superficie más resbaladiza del circuito.